El tamaño importa: ¿Por qué queremos telescopios más grandes?

Por Nicolás Soto, estudiante de magister de electrónica, mención control e instrumentación, en la Universidad Técnica Federico Santa María y estudiante de postgrado del Núcleo Milenio de Formación Planetaria

¿Has visto las noticias sobre nuevos proyectos astronómicos? Hay una tendencia que quizá habrás notado: las nuevas generaciones de telescopios son cada vez más grandes que sus predecesores. La siguiente infografía lo deja bien claro:

¿Por qué queremos construir telescopios tan grandes? No es que los astrónomos e ingenieros quieran pasar a la historia por construir el telescopio más grande del mundo con el nombre menos creativo de la galaxia, que ya es un desafío notable en sí mismo, sino que hay dos motivaciones científicas bien claras detrás de esta ambición por ir aumentando el tamaño de nuestros ojos hacia el Universo.

Primero que todo, dejémoslo claro: No es para tener más zoom. A pesar de lo que nuestra intuición nos dice, tener un telescopio con un espejo enorme no nos permite por sí solo poder obtener un aumento (zoom) enorme en nuestras imágenes del cielo. El aumento que proporciona un telescopio tiene que ver con qué tan curvos son sus espejos y no con su tamaño. Como diría un óptico, tiene que ver con las distancias focales y no con el diámetro de la apertura.

Antes de preocuparnos de hacer zoom a una imagen, tenemos que tener una buena imagen que aumentar. Todos nos hemos frustrado alguna vez cuando al hacer zoom a alguna foto grupal nos encontrarnos con un manchón de veinte píxeles que se supone es nuestra cara. Si no queremos eso en nuestras fotos cotidianas, menos lo queremos en nuestras imágenes astronómicas.

¿Qué necesitamos entonces para tener una buena imagen? Básicamente tres cosas: buena iluminación, nitidez y un buen sensor que capture la imagen. Un telescopio más grande nos ayuda a mejorar las dos primeras.

Los telescopios son recolectores de luz

Por el lado de la iluminación, la principal función de un telescopio es recolectar la luz que llega sobre su superficie. Al agrandar su tamaño podemos recolectar más luz y mientras más recolectemos podremos ver objetos más tenues. Estos objetos, en general, corresponden a los que se encuentran más alejados de nosotros y son imperceptibles a simple vista, pero otras veces simplemente son intrínsecamente débiles, como los planetas.

En cuanto a la nitidez, los detalles que podemos ver en una imagen ideal están limitados por la difracción de la luz. Este fenómeno produce un efecto de difuminación que no se puede evitar, pero que disminuye al aumentar el tamaño del telescopio.

Si queremos ver más detalles en nuestras imágenes, como cuando buscamos planetas alrededor de estrellas lejanas o queremos saber si lo que observamos corresponde a uno o varios objetos muy cercanos (como en la imagen), estamos obligados a agrandar nuestro telescopio hasta que nos permita distinguir con claridad lo que queremos ver.

Por estas dos razones, hacer telescopios más grandes sólo trae beneficios en cuanto a la ciencia que podemos realizar con ellos, ya que nos permite ver más y con más detalle. Y esta es la forma que tenemos para intentar comprender cómo funciona el Universo en mediana y gran escala.

La imagen que ilustra esta nota corresponde al GMT o telescopio Gigante de Magallanes, el que actualmente está en construcción en Chile. Su diseño combina siete espejos de 8.4 metros de diámetro.

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