¿Qué significa que un planeta sea o no habitable?

Por María Paula Ronco, investigadora postdoctoral del Núcleo Milenio de Formación Planetaria

Desde hace ya unos años, y una vez cada tanto, aparecen en los medios noticias sobre el descubrimiento de algún nuevo “planeta habitable”. A veces, los astrónomos hasta les encontramos algún parentesco con nuestra propia Tierra debido a su similitud. ¿Pero qué significa realmente el descubrimiento de estos nuevos mundos misteriosos?, ¿acaso son realmente habitables?, si lo son, ¿de qué tipo de “vida” estamos hablando y cómo hacemos los astrónomos para hacer semejante afirmación?

Es importante comenzar esta columna aclarando que cuando los astrónomos hablamos sobre la posibilidad de hallar “vida extraterrestre” en otros mundos no nos estamos refiriendo a la existencia de seres inteligentes, altos, flacos y con grandes ojos negros, si no que a la posible existencia de vida en forma de microorganismos unicelulares.

Por el momento, el único planeta conocido que aloja vida es la Tierra y, por lo tanto, posee, y poseía hace millones de años atrás, las características y condiciones apropiadas para que esta surgiera. Los astrónomos, en conjunto con otros científicos como biólogos, geólogos y geofísicos, estudiamos cuáles son esas características y condiciones en la Tierra e intentamos buscarlas ahí afuera en el espacio. Una de ellas, quizá la más importante a tener en cuenta para que un planeta sea habitable, es la existencia de agua líquida sobre su superficie ya que es el medio universal para el desarrollo de la vida. Sin embargo, no hay que perder de vista que la vida que buscamos se basa en el conocimiento que tenemos sobre la misma en nuestro planeta y que quizás existan formas de vida diferentes que no requieran de las mismas condiciones para desarrollarse.

Para que un planeta sea capaz de alojar agua líquida en su superficie debe tener una temperatura tal que lo permita. Para ello, debe estar ubicado a una distancia estratégica de su estrella central. Si el planeta se encontrara muy cerca de la estrella a la cual orbita, la temperatura en su superficie sería muy elevada y el agua se evaporaría, mientras que si se encontrara muy lejos de ella sería un planeta helado. De esta forma, los planetas serán habitables, o mejor dicho “potencialmente habitables”, si se ubican en una región alrededor de la estrella que los astrónomos llamamos Zona de Habitabilidad y que presenta la temperatura apropiada para que, si el planeta contiene agua, ésta pueda encontrarse en estado líquido sobre su superficie.

Esta Zona de Habitabilidad tiene forma de anillo alrededor de la estrella, cuyo borde interno corresponde a la posición más cercana a la que puede ubicarse el planeta de su estrella sin que el agua en su superficie se evapore. El borde externo corresponde a la posición más alejada de la estrella a la cual puede ubicarse el planeta sin que su agua se congele por completo.

OK, listo. Entonces, si encontramos un planeta alrededor de su estrella en esta región, ¡Eureka! ¡Tenemos un planeta habitable! Ojalá fuera tan sencillo … Es importante comprender que la mera definición de Zona de Habitabilidad no implica que un planeta allí ubicado pueda albergar vida. Para considerarlo como un potencial mundo habitable hay que tener en cuenta un montón de otras condiciones y aún así, sería muy difícil asegurar la habitabilidad.

Otras condiciones importantes, aparte de la existencia de agua en la superficie, son la existencia de una atmósfera, de placas tectónicas y de campos magnéticos, entre otros. Estas tres condiciones están estrechamente relacionadas entre sí y juntas ayudan a formar un ambiente más óptimo para el desarrollo de la vida. La atmósfera contribuye a estabilizar la temperatura global de un planeta, permitiendo que las diferencias entre el día y la noche no sean tan extremas. Las placas tectónicas también contribuyen a regular la temperatura y son importantes para que el agua pueda permanecer en la superficie por largos períodos de tiempo. Por último, los campos magnéticos son indispensables para proteger la atmósfera de la radiación que proviene de la estrella central. Los estudios que combinan todos estos fenómenos y condiciones nos ayudan a los astrónomos a mejorar las predicciones sobre la potencial habitabilidad de un planeta y a determinar cuáles de todos ellos son objetivos de mayor interés.

Por otro lado, la vida es un proceso que modifica el entorno en donde se desarrolla y nos deja “pistas” de su existencia. Estas “pistas” o “biomarcadores”, como los llaman los biólogos, pueden descubrirse particularmente en las atmósferas de los planetas que estamos estudiando cada vez con mayor detalle.

Esperamos que en un futuro cercano, telescopios como el ELT (Extremely Large Telescope) que se encontrará en el Desierto de Atacama, y el telescopio espacial James Webb sean capaces de detectar estos “biomarcadores” en las atmósferas de planetas similares al nuestro. La detección de vapor de agua y oxígeno podrían ser indicios de la existencia de vida ya que la actividad biológica genera estos biomarcadores en nuestra propia atmósfera. Si quieress saber más sobre cómo se detectan los elementos químicos en las atmósferas planetarias puedes leer la columna escrita por Daniela Iglesias y Catalina Zamora.

Ahora sí entonces, con esta información podremos entender qué significa el descubrimiento de un mundo potencialmente habitable cada vez que leamos alguna noticia al respecto: es el hallazgo de un planeta que presenta alguna o algunas de las características o condiciones antes mencionadas y que, por lo tanto, merece ser estudiado con mayor profundidad, pero eso no implica necesariamente que el planeta albergue vida.

Para finalizar, es importante destacar la importancia que tiene el trabajo conjunto entre distintas disciplinas de la ciencia en el estudio de la potencial habitabilidad de otros mundos y es importante entender que aún nos falta mucho por aprender y descubrir. Y tú, ¿cuándo te sumas a contribuir ?

La imagen que ilustra la nota es una representación artística del planeta Kepler- 452b llamado “El primo de la Tierra” debido a que su radio es aproximadamente 1.6 veces el radio de la Tierra, orbita a una estrella muy similar a nuestro Sol, y se encuentra ubicado en la Zona de Habitabilidad.

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  1. Nicolás Cuello dijo:

    Hola. ¡Excelente columna! Quisiera solo agregar un dato que a mi parecer es importante y que muestra qué la definición de zona habitable tiene ciertos límites. En nuestro Sistema Solar hay lunas (tales como Io y Europa) donde se piensa que existen océanos (líquidos) de agua salada. La fuente de calor en este caso no es la estrella central, sino las fuerzas de marea que deforman las lunas. Además estos océanos están protegidos de las fuertes dosis de radiación que emiten los gigantes que son consideradas poco favorables para la aparición de la vida. De hecho, la NASA piensa enviar una nave en un futuro cercano 🙂

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